Según la legislación vigente, para transportar a un animal (un perro en nuestro caso) en un vehículo, es necesario que el animal no tenga posibilidad alguna de molestar o distraer al conductor. Para ello, existen una serie de dispositivos que debemos emplear dependiendo de nuestro vehículo y de nuestro perro.

En los casos en los que el vehículo cuente con un maletero abierto (los típicos de los coches “5 y 3 puertas”), podremos transportar a nuestra mascota en el mismo, siempre y cuando este esté separado del resto del pasaje por una reja homologada (seguramente en el concesionario de la marca de tu coche podrán ayudarte con este tema). En este caso tambi´n deberemos poner los mecanismos de anclaje necesarios para evitar que el equipaje pueda dañar a nuestro perro. Normalmente con el uso de los llamados “pulpos” sería suficiente.

Otro método de transportar al animal en el maletero (siempre que sea abierto, claro) es usando un transportín. Un transportín es una “caja” de plástico rígido cuyo tamaño variará dependiendo de la talla del perro a transportar. El uso de este tipo de transportes es muy conveniente, ya que permite al perro tumbarse y permanecer relajado durante todo el viaje. Incluso cuando es propenso a vomitar, el transportín ayudará a relajar al animal evitando que este vomite.

Es conveniente que antes de usar el transportín en un trayecto largo permitamos al perro familiarizarse con él, permitiéndole olerlo e incluso entrar antes de ser anclado convenientemente en el maletero del coche. También realizaremos un par de paseos cortos para que el animal no lo relacione con algo incómodo.

Este tipo de transporte nos permite también tener una mejor higiene, ya que es muy fácil de lavar y evita que nuestro amigo deje sus pelos (y huellas) por todo el vehículo.

No siempre es posible el uso de un transportín. Ya sea porque la talla de nuestro perro requiera de un transportín cuyo tamaño no se ajuste a nuestro maletero o porque no dispongamos de un maletero abierto en nuestro vehículo.

En este último caso podemos utilizar unos arneses que, una vez colocados al perro, se ajustarán junto con el cinturón de seguridad, haciendo que el perro permanezca en “su sitio” durante todo el viaje. Esto permite que nuestro amigo viaje junto a nosotros y podamos atenderle en caso de ser necesario.

El uso de arneses sólo está permitido en los asientos traseros de nuestros vehículos. Nunca deberán ser usados en el asiento delantero. También es desaconsejable viajar con el equipaje en los asientos del vehículo para permitir al perro que viaje sólo en el maletero.